CÓMO INCLUIR DRAMA EN UNA NOVELA

CÓMO INCLUIR DRAMA EN UNA NOVELA

Cuando hablamos de drama es difícil conseguir el equilibrio para que la historia no resulte sobrecargada; sin embargo en este artículo vamos a tratar unos puntos esenciales que te ayudarán a emplear la justa cantidad de drama.

¿Qué función cumple el drama?

Es importante destacar que todos los elementos de tu historia deben cumplir un propósito que va en consonancia con tu argumento y el drama no es la excepción, los elementos de este género buscan, principalmente, plantear un cuestionamiento y dar movimiento a la trama, es decir, la o las preguntas que genera el evento dramático dan pie a que se desencadenen una serie de acciones vitales para el desarrollo de la historia.

Para observar esto mejor trabajaremos con algunos ejemplos:

Caso 1

Tenemos a un joven con dificultades para relacionarse con los demás, como lectores nos preguntamos si tal vez le ocurrió algo y a lo largo de la historia se comprueba nuestra teoría cuando descubrimos que en su niñez murió su mejor amigo en un accidente mientras jugaban en el bosque, este es el hecho dramático y desencadena preguntas —¿podrá superar este evento? ¿Qué tanto le afectó?— y acciones —el personaje no quiere volver a establecer vínculos de confianza, le teme al bosque y se culpa a sí mismo por lo ocurrido—.

Como podemos ver en el ejemplo el evento dramático cumple la función movilizadora de la trama, en este caso del centro de la historia, pero también podría ser parte de un componente y no el principal.

Caso 2

Una pareja tenía una cita importante, pues él tendría su primera exposición fotográfica y quería que su pareja lo apoyara, pero ella no logra llegar pues hay un accidente de tránsito; en un principio él está molesto, sin embargo cuando se entera de lo ocurrido va rápidamente en busca de su amada. Aquí el lector se pregunta si ella estará bien y qué podría ocurrir a continuación; mientras que en el personaje la demora genera molestia y el accidente le causa una gran angustia que le hace abandonar la exposición precipitadamente. Al llegar al hospital se entera de que ella se encuentra bien, ha salido casi ilesa y solo están comprobando que todo está en orden.

En este segundo ejemplo observamos cómo el evento dramático agrega un momento de incertidumbre y tensión a la trama y moviliza las acciones; pero es solo un componente más de la historia y no el núcleo de esta.

El nivel de drama y el papel que este cumple depende del escritor, lo importante para una buena historia es que este componente tenga un propósito, es decir, que desempeñe su función.

¿Cuándo es demasiado drama?

Esta es una pregunta que en cierta medida va ligada a los gustos, pero lo cierto es que para no dejarnos llevar por nuestras particularidades la mejor manera de responder será recordando el punto anterior: estamos ante un exceso de drama cuando este no cumple ningún propósito.

Por ello el exceso no radica tanto, en este caso, en el número de eventos sino en la función argumentativa que estos cumplen, por ello a un personaje le podrían ocurrir las mil y un desgracias y no será demasiado siempre que cada una de esas desgracias desencadene acciones y eventos que ayuden a movilizar y sustentar el argumento.

Evita caer en un círculo de drama

Claro está que hay que considerar que aún con un buen sustento del evento dramático, recurrir constantemente a esto puede generar hastío en el lector, perdida de interés y credibilidad de la obra.

Estas consecuencias se pueden derivar de caer en un círculo vicioso, pues la cantidad de eventos trágicos es tal que el autor se ve en la necesidad de ir aumentando más y más la intensidad de los sucesos para poder mantener el factor de impacto, es así cómo se generan personajes tan desgraciados que el lector se satura de tanta miseria.

Cuando esto ocurre podemos decir que estamos ante demasiado drama; sin embargo consideramos que si hay un buen sustento de los argumentos la palabra final de este caso la tendrá el gusto personal del lector.

¿Cómo incluir drama en una novela?

Ahora llegando al punto central del artículo, la manera —que nos parece más aconsejable— de incluir drama en tu novela viene dada por las consideraciones ya explicadas, cuando estés construyendo tu argumento y te plantees un evento dramático puedes hacerte las siguientes preguntas:

  • ¿Qué cuestionamientos puede generar en el lector?
  • ¿Vas a desarrollar esas dudas?
  • ¿Qué hechos va a desencadenar este evento?
  • ¿Aporta movilidad e intriga a la trama?
  • ¿Es un buen momento en mi historia para generar tensión?
  • ¿Cuántos elementos dramáticos he abordado?
  • ¿Mi historia necesita más elementos de este tipo?

Al responder estas preguntas podrás darte una idea de cómo incluir drama en tu novela, pues te ayudarán a saber si tu drama está bien sustentado, si es momento de incluirlo y te guiarán para no incurrir en excesos; con estas tres vertientes cubiertas estarás bien encaminado para hacer el mejor uso de los elementos dramáticos en tu novela.

Para terminar…

Bien sea que estés escribiendo o leyendo un drama —como este ;)— estos elementos te ayudarán a evaluar este tipo de obras, ¿agregarías algún otro elemento? ¿Cuándo consideras que hay demasiado drama?

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