Hoy, 19 de marzo, el calendario nos regala una pausa necesaria para mirar a los ojos a esos hombres que han sido nuestros primeros superhéroes, nuestros refugios seguros y, muy a menudo, los primeros narradores que escuchamos en nuestra vida. Desde la Editorial Grupo J3V, queremos enviar un abrazo inmenso a todos los padres en su día.
La relación entre la paternidad y la lectura es un vínculo invisible pero indestructible. ¿Cuántos de nosotros no recordamos esa voz grave, a veces cansada tras un largo día de trabajo, cambiando las entonaciones para dar vida a un dragón, a un pirata o a un ratón valiente justo antes de dormir? Esos momentos, en el borde de la cama y bajo la luz tenue de una lámpara, son mucho más que una simple rutina nocturna: son la semilla de la imaginación, la empatía y el amor por las “buenas historias”.
A través de esos primeros cuentos compartidos, nuestros padres nos enseñaron que el mundo es un lugar vasto y lleno de posibilidades. Nos mostraron que, sin importar los monstruos que acechen en la oscuridad (o en la vida real), siempre hay una forma de vencerlos si uno es valiente, ingenioso o simplemente tiene un buen corazón.
Hoy queremos hacer una mención muy especial a los autores de nuestra casa editorial que, además de tejer tramas, construir universos poéticos o diseñar guías de crecimiento personal, ejercen la labor más desafiante y hermosa de todas: ser padres.
A ellos, que saben compaginar las madrugadas de escritura con las madrugadas de biberones; que encuentran la inspiración en una pregunta curiosa de sus hijos o en la observación silenciosa de cómo crecen; a esos escritores que, con su pluma, no solo buscan dejar una obra literaria, sino un mundo un poquito mejor y más reflexivo para las generaciones que vienen detrás. Su capacidad para crear y criar al mismo tiempo es, para nosotros, la mejor historia de éxito.
Ser padre es, en muchos sentidos, escribir un libro a cuatro manos donde el hijo o la hija terminará redactando los capítulos finales. Es un proceso de edición constante, de tachar errores, de reescribir expectativas y, sobre todo, de amar incondicionalmente cada página de ese viaje compartido.
A todos los padres que nos leyeron el primer cuento, a los que hoy siguen recomendándonos lecturas, a los que comparten el periódico en silencio los domingos por la mañana, y a los que ya no están pero nos dejaron su biblioteca como herencia: ¡Gracias!
¡Feliz Día del Padre de parte de toda la familia de la Editorial Grupo J3V!

